Ni balas, ni vómitos
Por la mañana, temprano, antes de salir para la escuela, mientras ayudo a mi hija Carolina a ponerse la crema de enjuague en el cabello, sale el tema de la resurrección:
- Mami, cuando nos morimos y después Dios haga que vivamos otra vez, ¿voy a ser una nena o una persona grande?
- No vas a ser ni una nena ni una persona grande.
- ¿Cómo? ¿No voy a existir?
- Sí, vas a existir, pero me imagino que la forma de ser que tengamos allá va a combinar lo mejor de las distintas etapas. En realidad no sé si vas a ser una nena o una persona grande, pero va a ser lindo, vas a poder hacer muchas cosas que te gusten.
- ¿Voy a poder tocar cosas peligrosas?
- Bueno, en realidad no va a haber nada malo ni peligroso.
- ¿No va a haber ni balas, ni vómitos, ni cosas así?
- No, nada de eso.
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- Posted by N. Bedford at 06:20 pm
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Me es difícil convivir con esos espacios esquematizados del “modelo devocional evangélico”. Mi agenda se cumplió rigurosamente hasta los 15 años de edad, aproximadamente. En los últimos años, ha sido la contemplación -como los monjes del desierto-, y la fascinación lo que ha embargado mi vida espiritual. Por cierto, esa palabra “espiritualidad” que tan ambigua suena en nuestro vocabulario evangélico. ¡Como nos falta aprender a orar con el sentido del tacto!
Néstor Gómez
Nancy, disfruté mucho de tu artículo… por varias cosas:
recuerdo con ternura mis esfuerzos por entender… y que aún persisten!
primero que la imagen de la niña sobre el trebol me recordó una meditación teológica durante un baño cuando era chiquita. Estaba aprendiendo a leer seguramente por que me había entusiasmado leyendo las etiquedas de los productos para el baño. en ese momento se me cruzó por la cabeza que esto de la Trinidad sería como un “2 en 1″ pero con tres productos en un mismo envase! la mejor convinación que se me ocurrió fué el shampoo + desenredande+ producto para combatir los piojos!
por otro lado me gustó por que me resulta muy curioso leer/escuchar tu relación con tus hijas. yo muchas veces me he planteado la idea de no tener hijos para poder dedicarme a mis estudios y trabajo. Bueno, tengo 20 años y estudio para ser Trabajadora Social y muchas intenciones de seguir con teología. Hay mucho por delante, muchos posibles futuros. Pero me gusta, me anima y me desafía tu esfuerzo por ser coherente entre tu pensamiento y tu accionar, tu relación abierta y transparente con las niñas (y seguramente con todos), por tener en cuenta lo que ellas esan aprendiendo al vivir día a día a tu alrededor…
También me “alivió” -por decirlo de alguna manera- que alguien más no se ’sienta tan mal’ por no hacer un devocional. ja! es gracioso por que me autodesafío a descubrir nuevas formas de espiritualidad, formas de relacionarme con DIos, tanto para mi como para ayudar a otros. pero mis propios esquemas y estructuras muchas veces me llenan la cabeza de miedos y culpas… algo en relación con eso dejé escrito en el blog de Nico Panotto ya que él escribió sobre el ‘deber ser y permitir ser’. Es un proceso muy interesante el que estoy viviendo… gracias por seguir desafiándome sin saberlo.
Te sigo leyendo…
Hola Néstor y Melisa (contesto medio tarde porque me olvidé cómo era que tenía que hacer para enviar respuestas). Qué bueno lo de orar con el sentido del tacto. Será por eso que me resulta más fácil orar en la mesa antes de comer (porque nos tomamos de la mano) o cuando las acuesto a mis hijas (y les doy besos) o cuando estoy caminando (sintiendo la brisa y tocando la tierra). Melisa: veo que tenés mucha imaginación teológica; qué divertido lo del champú anti-piojos…
Un beso, Nancy