El mundo palpita | Nancy Bedford / 9 posts / 4 categories / 33 comments / feed / comments feed

Andar en bici y escribir poesías

Me siento en un banco de la plaza a la sombra de un árbol, con mi cuadernito Rivadavia, uno de los que compro cada vez que estoy en Buenos Aires. Les cuento a mis hijas que allá los cuadernos de estas características se usaban (y se siguen usando) en la escuela, y les parece raro pero simpático, como tantas otras cosas de su madre. El hecho es que no me animo mucho a llevar la laptop a la plaza por si le pasa algo: después de todo no es mía, sino del Seminario donde trabajo. Esa es la razón formal; pero debo admitir que la razón material por la cual llevo el cuaderno es que a veces prefiero lo palpable: la lapicera que entra en contacto con el papel y la comodidad de saber que si llueve o si se le cae encima un jugo de las nenas no es demasiado grave. Tengo un equipito para ir a la plaza: el cuaderno, el celular, las llaves, un libro, una lapicera, una curitas, una botellita de agua y una merienda para las nenas…

Anoto unas ideas mientras las chicas andan en bici: hoy vinimos temprano, antes de que el calor y la humedad de este verano boreal transformen la calle en sauna. Las dos menores aprendieron hace pocas semanas a andar en bici sin las rueditas auxiliares, y ya le tomaron el gustito a la mayor libertad que esto les brinda. Las veo disfrutar y de golpe me acuerdo de Frances Willard (1839-1898), una de las metodistas ilustres del siglo XIX, que vivió durante mucho tiempo no muy lejos de nuestra plaza, y a los 53 años aprendió a andar en bici (sin rueditas auxiliares).

A Willard se la conoce sobre todo como luchadora a favor de la templanza y como sufragista.1 Menos conocidas son sus dimensiones como defensora del derecho de las mujeres a predicar y como socialista cristiana: suya es la notable frase “En cada /a existe un/a socialista y en cada socialista un/a cristiano/a”2 Pero lo que más la humanizó para mí, lo que hizo que le tomara cariño, fue otra cosa: descubrirla como mujer ya adulta que se anima a subirse a la bici y aprender. Describe el hecho de este aprendizaje como un “acto de la gracia” y agrega: “También quería ayudarlas a las mujeres a descubrir un mundo más amplio…”3 Se da cuenta rápidamente de la autonomía de vuelo que implica poder movilizarse económicamente en ese sencillo aparatito de dos ruedas, que describe como un “Bucéfalo mecánico”.

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1 No es demasiadcristianoo conocida en América Latina, pero de vez en cuando aparece, por ejemplo en el artículo de María Teresa Porcile, “Cristología en femenino”, donde la menciona como “feminista reformista”. La que ubica en la genealogía de aquellas que se identifican con la Tercera Era de Joaquín de Fiore; agrega que Willard “siente un entusiasmo casi mesiánico por el movimiento emancipatorio de la mujer, que ella vincula a la profecía de Joel” (véase ReLat 170 en: http://www.servicioskoinonia.org/relat/170.htm ). El hecho de que en ese texto Porcile la asocie con Mary Baker Eddy como parte de “movimientos sectarios” no es muy halagador. Por mi parte, no veo nada de malo con un cierto entusiasmo mesiánico ni con asociar la emancipación de las mujeres con profecías cumplidas…

2 Lo dijo en un famoso discurso de 1893 en ocasión del Segundo Congreso Bienal Mundial de la Liga de Mujeres Cristianas para la Templanza; el texto puede leerse en http://gos.sbc.edu/w/willard.html

3 A Wheel Within a Wheel: How I Learned to Ride the Bicycle (1895) en: http://ocp.hul.harvard.edu/ww/outsidelink.html/http://nrs.harvard.edu/urn-3:RAD.SCHL:618355 Todas las citas provienen de ese librito.

5 Comments

  1. Nicolas Panotto on 15 Aug 2007 at 2:38 pm

    Querida Nancy: muchas gracias por este precioso artículo. Te confieso que me movió en muchos aspectos. Una vez más, la necesidad de resistir juntos y juntas. Una resistencia movilizada por la fuerza de la memoria en aquellos y aquellas que lucharon en carne propia contra toda fuerza de mal.

    Pero sinceramente, como un caminante joven en los senderos de la teología, te agradezco por mostrarme esta facinante unión entre aquellas experiencias de la vida cotidiana que reflejan la enorme profundidad de nuestra historia, nuestra tradición, nuestra vida, nuestra comunidad.

    Nuevamente gracias. Sos de gran inspiración para mi.

    Nicolás

  2. Luis Eduardo Cantero on 15 Aug 2007 at 8:37 pm

    Mi estimada Nancy, sabe? Me encantó tu articulo, me hizo enamorarme mas de tu Bs As, porque el olor de la brisa de verano conjugado con el sabor de un tango. Me hace valorar las luchas de las mujeres por un mundo mejor, libre de los olores del mercantilismo que agobia a nuestra sociedad. Sos grande y gracias por lo que produce, aunque hayas dejado un vacío en el I.U.ISEDET y en el Seminario Internacional Bautista, solo podrá llenarlo con tus producciones intelectuales, no olvide que anhelamos tu inspiracion teologica. Vale!Luis Eduardo Cantero

  3. N. Bedford on 16 Aug 2007 at 3:53 pm

    Gracias Nico y Luis Eduardo, por esas palabras de aliento. ¡Qué lindo ser “caminantes jóvenes” (o en mi caso, “caminante de mediana edad”) por el camino de la teología! Me encanta esa imagen. Un beso, Nancy

  4. Judith Puebla on 15 Feb 2008 at 9:28 pm

    Hola Nancy:
    Al leer tu artículo descubro una persona delicadamente sensible, capaz de describir los filetes entre la razón y la emoción. Quisiera contactarme con vos porque me han dado inmejorables referencias de tu visión de la teología y la mujer. Yo recién empiezo en este campo, pero me apasiona y deseo profundizar más. Cariños, Judith

  5. AdkinsJuana26 on 08 Jun 2010 at 9:50 am

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